La vida se compone de una serie de etapas, teniendo
asociada, cada una de ellas, una determinada misión de naturaleza psicosocial
dentro del proceso de desarrollo. La tarea del adolescente es conseguir la
identidad del yo, que de[1]finirá
la conciencia de quién es uno mismo y hacia dónde va. El sentido de identidad
se inicia en la adolescencia y se continuará durante toda la vida.
El adolescente sabe que no es un niño, pero no sabe qué será en un futuro, se encuentra en un punto intermedio, en la búsqueda de su identidad. El sentido de identidad tiene dos aspectos: uno referente a la conciencia de sí mismo, en que ocupa un lugar destacado la autoestima, siendo la aceptación del propio cuerpo el eje organizador de esa autoestima. En segundo lugar, el ajuste a las demandas sociales, siendo importante el contexto familiar, el grupo de amigos, y el contexto sociocultural que define las expectativas del individuo y del grupo. (Massa y Álvarez, 2000)
https://youtu.be/XqLIekqZ2LM

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